A pesar de que Venezuela refleja lo que es una sociedad de cultura machista, las mujeres son las que educan, las cabeza de hogar y diría que en el 99% de las comunidades de clase D y E son quienes tienen el liderazgo de lo social y económico de esos entornos. Las mujeres tienen gran capacidad de dirección.
Esa frase abreboca con que nos recibe Reina Rincón de McPeck una de las directoras de la organización mundial Voces Vitales, la cual no solo busca sino que logra promocionar el liderazgo de la mujer en cualquier área que se desenvuelva, ofreciéndoles las capacidades que necesiten y desarrollándoles un liderazgo que muchas veces ni siquiera saben que tienen.
¿Cuáles son las capacidades que potencialmente tiene la mujer?
La mujer tiene la capacidad de ver qué es lo que está pasando, sabe analizar su entorno, sea en familia, en su empresa o en el liderazgo político. En el área empresarial la mujer enriquece la discusión. Por ello hoy en día en las empresas multinacionales hay una estrategia de diversidad para captar el talento de la mujer en todas las áreas. Hay un estudio del 2016 sobre las mujeres en el mercado de trabajo que demuestra cómo a pesar de que en los primeros niveles profesionales es muy alta la participación femenina, llegando hasta un 45%, en la medida que sube la escala profesional este índice va bajando. Cuando se llega a nivel de presidencias y de directores, vemos que no pasa del 17%. Desde el año 2012 la variación ha sido mínima.
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| Reyna Rincón de McPeck. Fundadora y Directiva de Voces Vitales de Venezuela. |
¿Cuáles serían las causas?
Las posiciones de poder son muy difíciles de ceder, nos comenta. Hay una cultura a nivel mundial de que los altos cargos los llevan los hombres. Aparte de la evaluación profesional, hay un intangible de relaciones personales, la necesidad de viajar o mudarse, la condición de ser madre y esposa. Generalmente las mujeres no van a reuniones después de trabajo en las cuales los hombres construyen nexos de amistad. Es el famoso Techo de Cristal.
¿Cómo definiría usted ese “Techo de Cristal”?
Es una barrera invisible, un límite hasta donde llega tu carrera. Normalmente aparece en esa etapa en que las mujeres tienen sus hijos y es mucha la competencia profesional. Entonces, ese hombre que está a la par que la mujer se le adelanta. Cuando quiere reinsertarse más adelante, le cuesta, se atrasa. Por eso es que vemos tantas mujeres en cargos como son relaciones industriales, mercadeo, departamentos que no tienen responsabilidades en los resultados de ganancias y pérdidas en las compañías. También conspira el hecho de encontrarse con una mujer que sea económicamente independiente, que gane más que el marido, eso influye. Son muchos los elementos culturales que influyen y forman parte del Techo de Cristal. Las características son siempre las mismas, aunque en otros países el Techo de Cristal es mucho más fuerte que entre nosotros. En Estados Unidos o en Europa es mucho más difícil que aquí.
En Venezuela se establece una relación más personal, de amistad, de camaradería con los jefes que ayuda a que te tomen en cuenta a la hora de un cargo superior.
He leído que en PwC a nivel mundial 48% de los empleados son mujeres. De los que contratan el 51% son mujeres, y a nivel de socios ha aumentado desde el 2014 al 2018 del 11 al 18%. El porcentaje de mujeres CEO a nivel mundial es del 11%.
¿Se puede enseñar ese liderazgo, esa superación?
Si se puede, responde de manera enfática McPeck. Las mujeres tienen un instinto natural por liderar, hay técnicas que se pueden enseñar: a empoderarse, a ser asertiva, a analizar decisiones, a expresarse, saber argumentar, a presentar reportes, a planificar su carrera, a escoger un mentor dentro de la compañía que ayude a escalar en su carrera profesional.
Esta entrevista fue publicada originalmente en la revista institucional Nosotros. ©2017-2019 Pacheco, Apostólico y Asociados (PricewaterhouseCoopers).


El techo de cristal en Venezuela sigue siendo una realidad para las mujeres jovenes, aunque se notan cambios positivos. En areas como la arquitectura, la FAU UCV egresa muchisimas mujeres, como mi caso, que luego no se ven reflejadas en el campo de trabajo.
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